PONCHI

PONCHI | UNA REALIDAD DIFERENTE
Septiembre 2012 
La percepción detrás de la trama

Las obras de Ponchi Insaurralde transmiten una sensación carente de información, protegen la ausencia narrativa y la objetivación descriptiva, así, sin relato al que referirse nos libera para poder construir solo desde la morfología de las tramas y superposiciones, desde el color, desde el contraste, es decir de los puros términos y códigos de la práctica visual, predicados cósicos observables directamente en cada imagen.
Es visible también el tiempo como parte del tratamiento de ordenamiento y construcción de cada obra. Hay aquí parámetros establecidos de un sistema de representación que no evade la demostración técnica, la prolija realización y el sostenido y complejo armado de las imágenes.
Emplear estos métodos visuales para lograrlas, dan soporte a los instrumentos de acción del artista en su modelo estructural y de equivalencias concretas.
De una dinámica propia y con un dominio de la materia que transforma y convierte en casi un sistema técnico de obras, desde ella construye el acontecimiento pictórico, el objeto absoluto de la acción visual.
Ponchi marca su estilo hoy por hoy desde este Neoplasticismo geométrico, su expresión mas acabada y concreta, aunque otras veces incurra en la evocación orgánica y nos remita a otras estructuras no tan rigurosas, casi gestuales y de un tratamiento expresivo mas libre, tan depurado y de una síntesis expresiva como el anterior.
Regularidad en los trazos, acciones premeditadas, dominio de materiales y soportes, prácticamente nos determina las propiedades de las estructuras internas de cada imagen solo con verlas. Entrelazados, superposiciones, yuxtaposiciones, determinan una lógica inmanente liberada de cualquier connotación externa, elimina lo superficial para dar paso a las intimas conexiones estructurales comprendidas en las obras, su Esencialismo Abstracto alberga las formas exteriores pero formalmente repara en la sustancia interna de las cosas susceptibles de ser concebidas e imaginadas, no desde la apariencia que se revela sino, desde la estructura íntima que representa y da vida a la superficie final, a la traza exterior que contiene el efecto óptico que él artista desea y trasunta una percepción detrás que se manifiesta permeable en su síntesis.
Tensión en la acumulación de zonas focales, dan cuenta de la apropiación del conjunto, conglomerado que se observa en repetición en todo el corpus de obras. Elementos con los que determina la búsqueda lejos de lo objetivable y pretende autorreferenciarse en su propia naturaleza, con raíz en lo profundo de la existencia de un orden pleno e integral con leyes de representación propias, podemos acceder sin rodeos a sus imágenes, podemos percibir también la traza gestual, la huella que emana sin agotarse en la plena simplicidad.
Aún en la inmensa mesura que propone, se desdobla en la manifiesta raíz del fenómeno estético y aparece la instancia esencial.
 
 
 


 
Montaje
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 


 
Salas del MAC
 




 


Inauguración
 



 
 
 











 






 

 
 
 
 
 
 
 
 



DARÍO ARES, MAURO GUZMÁN, OLIGATEGA, RUY KRYGIER Y SEBASTIÁN PINCIROLI.

VIDEODROME
VIDEOS
Darío Ares, Mauro Guzmán, Oligatega, Ruy Krygier y Sebastián Pinciroli.
curadora: Magalí Pallero.

Agosto 2012

La muerte como protagonista
Videodrome es una muestra de gran contundencia visual, realizada en soporte video, modo este de abarcar procedimientos y dispositivos de orden específico tecnológico para la realización audiovisual con intensión de utilizar este medio para producciones creativo-expresivas en el mundo de las multifacéticas artes visuales de nuestros tiempos y su expansión experimental.

En diálogo permanente con otras disciplinas, técnicas y expresiones comunicacionales, el video presenta una versatilidad en su práctica que le permite renovarse continuamente, tornándose abarcativo y lleno de posibilidades favoreciendo surgimientos o apropiándose, como en este caso, de procesos creativos de orden icónico, como el que se redefine en estas salas: el género cinematográfico de terror denominado “gore”.

Las imágenes apuntan directamente al cuerpo humano como exploración de lo sombrío y macabro, haciendo hincapié en lo necrológico.

El ser humano sometido a pruebas extremas, la propia corporeidad entra en límites inusuales de impulsos destructivos en una especie de danza trágica y funesta, provocando reacciones extremas, casi imposibles de visualizar por momentos. Recreado en las obras de arte contemporáneo como tema candente ya desde el Accionismo Vienés y sus representantes que no privaron al espectador de ninguna imagen extrema e hicieron de ellas su leit motiv.

De un realismo corrosivo lindando en crudismo en su búsqueda expresiva, se produce un corrimiento de los bordes de las sensaciones humanas a través de lo visual.

El linde gira alrededor del extremo de la vida, es decir, basa su desafío precisamente en la muerte y en todas las connotaciones siniestras que giran a su alrededor.

Ferocidad y salvajismo se imponen en estas escenas violentas que no son parte de la realidad, sino que son productos de performances implantados en ella, producidas para ingresar como realidades paralelas liberando así, la pura acción de explorar el campo psico-físico humano y sus límites, tanto de artistas como de espectadores.

El ritual del sacrificio humano y de animales nos llega desde tiempos inmemoriales, tal pulsión por la muerte hace que desde siempre, esta se pronuncie como una latencia que se impone,  se determina, prospera y ocupa su lugar y hasta tiene sus adeptos para los cuales, el derramamiento de sangre y la muerte tienen atractivos y encantos especiales.

La elocuencia de las imágenes nos enfrenta con el poder que producen las representaciones de las mismas y con la cruda presencia de la materia degradada, su vulnerable fragilidad, su insolidez, a hasta su desintegración, así como también al creciente deterioro que produce la muerte. Sin duda una protagonista atípica en el MAC, cada video da cuenta de la hábil creatividad de los artistas para producir las escenas y no decaer en sus objetivos, los variadísimos recursos visuales utilizados nos producirán temores y hasta asco o repulsión. Mutilaciones, residuos patológicos, cadáveres y derramamiento de sangre, violencia y sensacionalismo se nos ofrece para evocar al Gore, aquel género cinematográfico de terror y por sobre todo, poner en el tapete el espectáculo de la muerte.
 
Salas del MAC
 
 
  
 

 Vernissage